¿Se puede hacer ejercicio si tenés endometriosis?

Sí. Pero no se trata de entrenar más, sino de entrenar mejor y adaptar el movimiento a cada etapa del tratamiento.

En pacientes con endometriosis y dolor pelviano crónico, mantenerse activa puede formar parte del abordaje integral. Sin embargo, la intensidad y el tipo de ejercicio deben adecuarse a los síntomas y a la condición física de cada paciente.

¿Qué tipo de entrenamiento puede ser adecuado?

✔️ Trabajo aeróbico de bajo impacto
Caminar, bicicleta estática o natación permiten mantener la actividad física reduciendo el impacto sobre la pelvis.

✔️ Entrenamiento de fuerza
El trabajo de fuerza puede realizarse con cargas moderadas y de manera controlada, priorizando la técnica y la progresión.

✔️ Pilates y yoga
Son alternativas que combinan fuerza, movilidad, elongación y conciencia corporal. Algunas propuestas de Pilates, como el trabajo en reformer, pueden adaptarse especialmente bien a las necesidades de cada paciente.

✔️ Movilidad y trabajo del suelo pélvico
Los ejercicios deben seleccionarse según las características de cada paciente. Por ejemplo, determinados ejercicios de activación y fortalecimiento, como el puente pélvico, pueden incorporarse dentro de un programa supervisado.

¿Qué pasa con el ejercicio de alto impacto?

En pacientes con dolor pelviano crónico, el alto impacto puede no ser la mejor opción durante determinados períodos, especialmente cuando existe dolor o aumento de los síntomas.

En esos momentos puede ser necesario disminuir la intensidad, modificar el tipo de entrenamiento y priorizar actividades de menor impacto, en lugar de suspender completamente el movimiento.

El objetivo no es dejar de entrenar.

Es encontrar la intensidad, el tipo de ejercicio y la progresión que tu cuerpo puede tolerar.

Por eso, en pacientes con endometriosis y dolor pelviano crónico, el ejercicio debe formar parte de una estrategia individualizada y, cuando corresponde, integrada al trabajo del equipo médico y de rehabilitación.

Moverte también puede ser parte de tu tratamiento. Pero el entrenamiento debe adaptarse a vos, no al revés.

Este contenido no reemplaza una evaluación médica ni una indicación individual de ejercicio.

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Cuando los tratamientos no alcanzan, necesitás otro enfoque.

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